Panamá y las Islas Vírgenes Británicas (BVI) son dos de las jurisdicciones más utilizadas por inversionistas internacionales para estructurar sus negocios. Ambas tienen ventajas reales, pero la elección correcta depende de los objetivos específicos del cliente.
Proceso de incorporación
Las sociedades en BVI son conocidas por su simplicidad: solo requieren un director. Las panameñas requieren un mínimo de tres directores, lo que puede aumentar la complejidad inicial pero ofrece una estructura más formal que algunos clientes institucionales prefieren.
Costos de mantenimiento
Panamá destaca por su tasa única anual de USD $300. En BVI, los costos anuales varían entre USD $550 y $1,350 dependiendo del capital autorizado. Para clientes con múltiples entidades, esta diferencia se vuelve significativa.
Privacidad
Ambas jurisdicciones han adoptado registros de beneficiarios finales. La privacidad frente al público en general se mantiene, pero ambas reportan a autoridades fiscales bajo acuerdos de intercambio de información.
¿Cuándo conviene cada una?
Panamá es ideal para clientes que quieren operar en América Latina, necesitan abrir cuentas bancarias locales, o buscan aprovechar los tratados y regímenes especiales panameños. BVI conviene cuando el cliente tiene una estructura existente en common law o necesita una entidad reconocida en mercados anglosajones específicos.